Desde entonces, desde ese momento en que aprendí a desconfiar un poco de esos para mí también venerados objetos, he visto salir, como lo hemos hecho todos los argentinos, los libros de Guillermo Cóppola, Héctor "Bambino" Veira, Narda Lepes, Cumbio, Iliana Calabró, Ricardo Fort, Roberto Piazza, Juan Carlos "Toti" Pasman, Carlos "La Mona" Jiménez, Martín Redrado, Luis Majul, Ari Paluch y Aníbal Fernández, solo por nombrar algunos de entre cientos de personas que uno diría que no están en este mundo precisamente para publicar sus opiniones entre tapas más o menos duras. De modo que me perdonarán mis amigos cultos, pero la inminente aparición de Prende el optimismo, ópera prima del conocido locutor Sergio Lapegüe, a esta altura del partido, me produce el mismo escándalo cultural que la aparición de una nueva marca de arvejas en lata, o incluso menos (soy de la opinión de que hay demasiadas marcas de arvejas enlatadas).

(Digresión: Ciertamente que mucho peor, si de hacerse problema por estas cosas se trata, es el rubro "a que no sabés quién sacó un disco". Porque el libro del espanto sale, y si uno no quiere acceder a su contenido, no accede. Nadie te lo lee de prepo. En cambio, el atroz "disco de", favorecido por los programadores de radio, puede asomarse y atormentarnos desde cualquier dispositivo de audio, por lo que claramente constituye un peligro mayor).
Pero volvamos a los libros. La cuestión es que con todo esto de que sacar un libro ya no significa nada (al punto de que a muchos escritores les estaría dando vergüenza la posibilidad de ser confundidos con algunos de los personajes mencionados en el primer párrafo y lejos de anunciar la salida de sus obras como acostumbraban, la ocultan), con todo esto, decía, algunas personas se entusiasman con el siguiente razonamiento: si cualquiera saca un libro, pues los libros no deben ser gran cosa. Y así, bueno, tanto da leer libros como revistas o etiquetas de latas de arvejas, o no leer en absoluto, porque lo mismo es un burro que un gran profesor, ah, sí, yo siempre dije. Bueno, error grave, porque, porque, porque: por más vulgarizado que se encuentre el libro como objeto, lo cierto es que las mejores cosas que se le ocurren al Hombre, esto es, el conocimiento y el arte, siguen allí, en los libros, y en ningún otro lado. El libro será lo que será y se habrá vuelto lo que se habrá vuelto, un producto más ahí junto a las latas de arvejas, pero la ciencia y la literatura todavía se consiguen exclusivamente ahí, en los libros, y no en revistas, diarios ni, Dios libre y guarde, en esa oscura madriguera del mal que es Internet. Así que más respeto, señores, y que los autorcetes de góndola de supermercado, por muchos que sean, no nos tapen el bosque. Nada más, y disfruten uds. de una maravillosa tarde de viernes.

(Digresión: Ciertamente que mucho peor, si de hacerse problema por estas cosas se trata, es el rubro "a que no sabés quién sacó un disco". Porque el libro del espanto sale, y si uno no quiere acceder a su contenido, no accede. Nadie te lo lee de prepo. En cambio, el atroz "disco de", favorecido por los programadores de radio, puede asomarse y atormentarnos desde cualquier dispositivo de audio, por lo que claramente constituye un peligro mayor).
Pero volvamos a los libros. La cuestión es que con todo esto de que sacar un libro ya no significa nada (al punto de que a muchos escritores les estaría dando vergüenza la posibilidad de ser confundidos con algunos de los personajes mencionados en el primer párrafo y lejos de anunciar la salida de sus obras como acostumbraban, la ocultan), con todo esto, decía, algunas personas se entusiasman con el siguiente razonamiento: si cualquiera saca un libro, pues los libros no deben ser gran cosa. Y así, bueno, tanto da leer libros como revistas o etiquetas de latas de arvejas, o no leer en absoluto, porque lo mismo es un burro que un gran profesor, ah, sí, yo siempre dije. Bueno, error grave, porque, porque, porque: por más vulgarizado que se encuentre el libro como objeto, lo cierto es que las mejores cosas que se le ocurren al Hombre, esto es, el conocimiento y el arte, siguen allí, en los libros, y en ningún otro lado. El libro será lo que será y se habrá vuelto lo que se habrá vuelto, un producto más ahí junto a las latas de arvejas, pero la ciencia y la literatura todavía se consiguen exclusivamente ahí, en los libros, y no en revistas, diarios ni, Dios libre y guarde, en esa oscura madriguera del mal que es Internet. Así que más respeto, señores, y que los autorcetes de góndola de supermercado, por muchos que sean, no nos tapen el bosque. Nada más, y disfruten uds. de una maravillosa tarde de viernes.

El otro día me leí una etiqueta de lata de arveja que me dejó conmocionado. De esas etiquetas que te cambian la vida, ¿viste?. Para mí hay un antes y un después.
ResponderSuprimirUna vez me leí un pedazo del libro de Jacobo Winograd, con carpa, en una librería. A partir de ese momento supe que yo también soy capaz de las actitudes mas vergonzosas.
ResponderSuprimirCreo que también tiene que ver con los costos editoriales, que tienden a bajar.
Geral,en la por demas breve lista de ¿escritores? le falto mencionar al mas egregio representante de esta especie,el prolifico Claudio Maria Dominguez y tambien al filosofo PRO Alejandro Rozichtner.
ResponderSuprimiryo leí un libro del Facha Martel
ResponderSuprimirNo hay problema ni peligro estimado Gerald. A cada quien ya le está dado transitar por determinadas "librerías". Lo único triste es que haya que invertir tanto dinero en ciertas publicaciones, pero bueno ¿a este país le va super bien no? entonces sigamos tirando libros al techo.
ResponderSuprimirHay mas verdades en los 300 caracteres de una etiqueta de cualquier producto que en las obras completas de un Majul, ponele. En el secundario una frasco de mermelada me salvó una prueba de física. Tenia que convetir presiones de kg/cm2 a PSI y no me habia macheteado el factor de conversion, me acorde que el frasco de "La campagnola" pesaba 454 gramos porque era una libra, y pude resolver el problema.
ResponderSuprimirYo soy de la generación que no lee libros, como Karina Jellinek. Aparte no siempre es nesário ya que muchas veces sale la película y ya no hace falta leer (?) Los ejemplos abundan: "El señor de los aníjios I, II y III", "El secreto de sus ojos", "Sin lugar para los débiles"... ya te ahorrás como 35 horas de letúra. Cuando salga "En busca del tiempo perdido I, II, III, IV, V, VI y VII" la bajo de internék.
ResponderSuprimirPD: Jamás me hubiese imaginado que La Campagnola podía hacer zafar a un nígno de un examen.
"en un examen" queda mejor que "de un examen". Al final tendría que leer, se me confunden los concétos.
ResponderSuprimirLa ciencia, Geral, se publica en revistas. Después arman los libros para los principiantes.
ResponderSuprimirLas cosas novedosas, desde el chimento burdo hasta el mega-súper descubrimiento, se publican en revistas por el hecho de que una revista es un fast-book (como el fastfud) a la hora de editar, repartir, vender y leer.
ResponderSuprimirOjo, el libro le da perennidad a la obra, en cambio una revista termina en el baño, mohosa, con las hojas pegadas y ensanchadas (un asco). Ni que hablar de la volatilidad de internet, de un día para otro te borran del servidor y tu aporte desaparece como desaparecieron los mayas.
Yo al libro lo dejaría para la literatura dura, la ciencia para las próximas generaciones y para emparejar las patas de la cama.
UME
Sobre las primeras líneas de su argumento, digo que un libro de González Oro a 5 pesos en un mesón de ofertas en una venganza dulce.
ResponderSuprimirAunque también hay libros de Gregorio Selser por ese precio, pero bueno.
En cuanto a los discos, ahí tenés a Justin Biava o cómo merde se llame.
Si. Los buenos libros siguen ahí. Y si uno tiene paciencia y ojo clínico los encuentra misturados en la misma góndola del super, por supuesto, todos tapados por el libro de Ari Paluch o los de Pablo Coelho.
El meson de ofertas es una arma de doble filo. En una feria del libro me compre por $1 "Entonces lo agarramos" de Gahan Wilson por el Centro Editor. Encima enfrente estaban firmando Quino y Fontanarrosa, Quino tenia una cola que daba la vuelta al mundo y con Fontanarrosa no habia nadie, asi que bromeando sobre las injusticias de las mesas de saldo, me lo autografio Fontanarrosa. Lo cuento y me siento Brandoni, diciendo "que miseria, habia 3 empanadas para 2"
ResponderSuprimirExcelente!
ResponderSuprimir(Don NTVE, no los podría colorear de manera distinta (de los varieté o los surtidos) a este tipo de posts?. Es que los otros están bien pero a veces se le va la mano con la profundidad... y sería bueno poder diferenciarlos)
Saludos,
PD: Siga así Derek... igual, no entiendo por qué la gente le dice Robinho en los comentarios.
"Leer representa un enorme esfuerzo para mucha gente, un aburrimiento para otros y, crease o no, muchas personas prefieren ver televisión." (Hugh Mackay)
ResponderSuprimirJueves, Geral, jueves. No se anticipe tanto!!
ResponderSuprimirHoy es viernes, eso se lo discuto a cualquiera.
ResponderSuprimirEn algún momento hubo revistas de literatura y fueron una forma de difundir ideas y textos de autores tanto reconocidos como nuevos (Sur y Contorno, por ejemplo). Ahora parece que no hay tal cosa, ¿no? Si querés leer a un autor nuevo, gastate los 60 mangos que te sale un libro, que encima podría no gustarte un carajo.
ResponderSuprimirHay un viejo dicho que enseña que: "en el pecado, la penitencia" y a usted le puede pasar, por la comparancia que hizo entre libros y discos, tenga cuidado, que mañana o pasado arjona saca un libro y ahí lo quiero ver...
ResponderSuprimirTodo bien, pero no mezcles a Narda, que es una grosa y sabe de lo que habla, con esa caterva espantosa en la que la incluiste.
ResponderSuprimirEh, che, que está Aníbal!
ResponderSuprimirBueno, pero el führer nunca es desechable. Es el ejemplo siempre a mano (todo terreno). No sabés a quien acudir para ilustrar, y allí está él, con su bigotito y flequillo al viento.
ResponderSuprimirTambién sería un buen ejemplo para el caso Lapegüe. No, no; chiste, porque después aparecen los puristas de los comentarios que no te bancan ni un chiste.
Pero digamos que alguna pena merece el sujeto del "prende y apaga".
(También Majul escribe libros, digo).
Una vez leí un libro...
ResponderSuprimirTodo muy lindo pero con Narda no te metás. Renuncie, montonero NO TE VAYAS ESTÚPIDA
ResponderSuprimirUh, tanto lío con Narda. Está bien, es piola, agradable, sí. Pero hace de comer, loco, nada más. HACE DE COMER. Igual que yo, todos los días, a veces hasta me sale rico y todo. Gran cosa.
ResponderSuprimirCon Narda, ¡NO!
ResponderSuprimirExigimos por esta vía sin mengua de ejercer nuestro derecho de un reclamo ante los estrados judiciales que el nombre de Narda Lepes sea inmediatamente eliminado de la lista de insufribles que ejemplifica el post.
Será justicia!
Carlos G.