viernes, 9 de septiembre de 2011

¡AHÍ ESTÁ EL HUEVO Y NO LO PISE!

Obviando los chistes obvios (de ahí su nombre) y a más de agradecerle al sargento enviador Fede Argiles por el simpático recortín de Primicias Ya, aprovecharemos este envío como (¡ugh!) disparador de uno de nuestros ya clásicos posts "con contenido", o, como también se los conoce vulgarmente, "largos". Ya saben, esos entes de tres o cuatro parrafazos consistentes en un esbozo de reflexión rodeado, para hacer bulto, de innumerables idas y venidas por las ramas, el sembradío de tomates y los cuernos de los bueyes perdidos, para jorobar nomás. En esta ocasión con dos ítems:

1) Primero, lo del "Tinelli chileno". Según nuestros medios, sabrán, el fallecido en el trágico tráfico era eso, es decir, un Tinelli chileno. Concepto riquísimo que abre amplias posibilidades, desde Tinellis en cada país (imaginate vos el Tinelli, qué sé yo, del flamante Sudán del Sur) hasta celebridades nuestras replicadas por ahí, como la Elisa Carrió canadiense o el Bambino Veira irlandés, por decir nomás dos, aunque ambos bastante inquietantes, sí que sí.

2) Y por último, la idea políticamente incorrecta sin la cual ningún texto hoy ya vale gran cosa, y esto va en serio, señores: hay una cierta incoherencia, un tanto hipócrita, se me ocurre, en lamentar con ayes de dolor las "tragedias" de los aviones caídos, cuando ocurre que las sociedades modernas tienen ese riesgo como perfectamente aceptado en orden a llegar más rápido a todos lados. Es el precio que se paga, y, está visto, a nadie se le ocurre que sea alto. Si las muertes por aviones caídos realmente nos conmovieran, pues se prohibirían estos aparatejos del demonio por demasiado peligrosos y volveríamos, no sé, a los mucho más gauchitos y confiables barcos, o a mirar los otros continentes con la ñata contra el vidrio, o a esperar que se perfeccione eso de la teletrasportación (porque así como está, con el riesgo de que se te meta una mosca en la cápsula, es una locura largarla). Pero no nos conmueven lo bastante, evidentemente. Y seguimos volando. Todo bárbaro, pero recordemos que el calavera, según existe también bastante acuerdo, si no chilla, pues tanto mejor. Buenas tardenoches.

12 comentarios:

  1. Mucho más inquietante resulta imaginar un Bambino Veira, por ejemplo, nigeriano. Probá, vas a ver.

    ResponderSuprimir
  2. A ver... Uy, sí, cierto. Ahora que lo pienso, el Bambino es irlandés. O no le viste el color de pelo.

    ResponderSuprimir
  3. Hay gente que padece de "sufrimiento solidario". Este síntoma propio de las viejas, hace que los medios recurran a esas forzadas comparaciones, para que estos enfermos no se priven de sufrir la muerte de un sujeto que nadie conocía. Desde el momento en que se supo que era el Tineli chileno, las lágrimas pudieron correr libremente. Las viejas estarán enfermas, pero no van a derramar media lágrima por un anónimo.
    Respecto de la modernidad... ya sabe como es, nadie cree que va a morir, a pesar de ver la muerte de cada momento. Seguimos siendo esos niños que creen que la muerte le pasa a los otros. Feliz día de reyes.

    ResponderSuprimir
  4. Interesante el concepto de "sufrimiento solidario". Algo parecido a esas mujeres de negro que iban a los velorios a llorar y no sabían ni quien era el muerto. Bueno, por lo menos esas cobraban, creo.

    Considero que una Lilita china sería muy fuerte. Porque tendría la ventaja de esos sonidos guturales que los orientales suelen expresar, tan vehementes.

    ResponderSuprimir
  5. Respecto del punto 1, me inquieta más la inversa. E'cir, imaginar que uno podría encontrarse a la vuelta de la esquina -o la rotonda, o por qué no en el medio de la cuadra- con, por decir, los ABBA argentinos.

    ResponderSuprimir
  6. No tema, los organismos más excelsos son los más difíciles de replicar.

    ResponderSuprimir
  7. Pensaba lo mismo que el caballero que me precedió en el comentario. Además es interminable: el Miterrand argentino, la lady gaga argentina, el paul gaiscoine, etc. Meses armando el cuadro

    ResponderSuprimir
  8. El Tévez argentino, por ejemplo.

    ResponderSuprimir
  9. Ni hablemos del Johnny Allon argentino.

    ResponderSuprimir
  10. Y para fútbol también se usa, mas de una vez Niembro con sus comentarios interesantísimos (y para nada macristas...) dijo "este es el Messi Guatemalteco... "

    ResponderSuprimir
  11. No vamos a negar lo de los aviones, pero ¿y los autos? ¿para qué siguen creando autos que van a doscientos mil kilómetros por hora? ¿es tan sorprendente que crezca luego la cantidad de accidentes? Qué hagan autos que vayan como máximo a 60, viejo! ¿Cuánto se tardaba en llegar a Tucumán en carreta? ¿Cuánto? Decime, vos, dale, decime en serio que no tengo la más puta idea.

    ResponderSuprimir