La otra vez, como llovía (recordarán el día ése que llovió, me imagino) se me acercó uno y me hizo el comentario sin el cual ningún chaparrón, aguacero o llovizna merece llamarse tal: “Qué lindo que está para ejercer la sexualidad, eh?”. Bueno, no fueron exactamente ésas las palabras, sino tal vez un “qué lindo para dormir con piernas” o, por qué no, un “qué lindo para jugar con carne, como león lleno”, no recuerdo bien.
Le contesté, por supuesto, lo que funciona como título de estas líneas que ud. está padeciendo, querido lector. Que es lo que yo creo que cualquiera en su sano juicio debería contestar, siempre, y por razones que, vamos, ni hace falta explicar.
Sin embargo, esto de asociar las precipitaciones con los placeres carnales está tan difundido, que le vamos a dar una oportunidad. Intentaremos preguntarnos seriamente, entonces, para despejar toda duda: ¿es la lluvia un factor de alguna relevancia en estos asuntos? O sea: ¿hay más posibilidad de hacerlo con alguien que no nos gusta, solo porque llueve? O a la inversa: ¿cabría el rechazo de alguien que sí nos gusta, solo porque hay un sol radiante? Si no es así, ¿por qué la gente rompe tanto los huevos con eso cada vez que caen dos gotas?
Bueno, esa fue la versión para adultos. Si hay niños y señoras mayores leyendo, pueden contestar la versión para todo público: ¿por qué carajo se asocia a la lluvia con la ingesta de tortas fritas, eh?

La relación coito-precipitaciones no se la puedo responder, pero lo de la ingesta de tortas fritas y la lluvia si.
ResponderSuprimirCuando llueve no se prende el horno porque se corre el riesgo de que se raje por eso a modo de sucedáneo del pan se elaboran las tortas fritas
Hay que investigar si las tortas fritas tienen algún componente afrodisíaco, y asesinamos dos aves con una misma detonación.
ResponderSuprimirAbrazo.
en realidad cualquier momento es propisio para hacer la cochinada, pero cuando llueve no hay excusas para no hacerlo!
ResponderSuprimirla penultima excusa posible es hacer torta fritas, el amasado distrae la mente de los pensamientos impuros, la ultima es el mate, para acompañar las tortas fritas. si alguno de estos elementos falta y encima no podes salir a pasea por la lluvia, VAMOLÓ
Me ganó de mano Mariano. Si habré escuchado eso de las torta-fritas.
ResponderSuprimirSinceramente jamás entró en consideración lo de la lluvia en mi vida sexual.
Igual, tengo un remoto recuerdo de ese asunto del sexo. Cómo era?
Leí alguna vez que los búfalos africanos tienen un gen que les marca el celo en la temporada de lluvias y que eso determina que se conciban más bufalos machos en esa época, supuestamente porque despues de la temporada de lluvias la comida es más abundante y los bufalitos crecen lo más bien. Por ahí es la genética que manda la orden.
ResponderSuprimirInteresantes nociones todas. La del horno que se da a la fuga no la tenía.
ResponderSuprimirAsí que no descendemos del mono, sino del búfalo (?). Lo sospeché desde un principio.
ResponderSuprimirEste comentario ha sido eliminado por el autor.
ResponderSuprimirCoincido parcialmente con el Cro.Vamoló
ResponderSuprimirUna mina con pelo mojado... mmmmmmmmm. (me calenté)
ResponderSuprimirDe la tortafrita no opino: debo grasa de pella de segundo año.
Quizás y sólo quizás, si llueve voy al cine. No, eso es sólo un ejemplo de lógica.
ResponderSuprimirSi llueve, uno tiene menos ganas de salir.
Si te quedás en casa, quizás y sólo quizás, aprovechás para tirarte un ratito a la siesta (algo que no suele hacerse demasiado)
Y ahí, siestando va siestando viene, los muchachos se entretienen.
Creo que tiene que ver con el tiempo. Como no hay otras cosas para hacer debido a la lluvia, una de dos: o el polvo de tu vida, o unas ricas tortas fritas.
Para mi seria 2 de 2 ( o N con 2, con N tendiendo a 1) doña marian
ResponderSuprimirUn polvo con 2 tortas que queden fritas (el sueño del pibe)
Sexo y torta fritas son placeres que uno no debe mezclar. Porque si comió torta fritas y le agarra el ataque eróstico, veremos una revolución gástrica que ni le cuento.
ResponderSuprimirLa "china" amasa tortas fritas....ud. la observa plácidamente....paralelamente va creciendo su deseo (por la china y por las tortas fritas)....en un momento dado, se abalanza sobre la china, acaricia su cuerpo sensualmente, esto la sensibiliza y al final de cuentas logra su objetivo: Le roba a la china las tortas fritas y se pone a ver Los Simpsons con un buen mate amargo....nada mas placentero! jaja
ResponderSuprimirManguestro.
Y, yo creo que la lluvia, aparte de, como ya se ha dicho, recluir a la gente en el interior de sus hogares, también está asociada a las remeras mojadas (cosa que solo favorece q uienes tienne buen físico, pero eso ya es otra cosa), a llegar chorreando y sacarse todo, a buscar calorcito, y esas cosas.
ResponderSuprimirHay una asociación muy fuerte entre lluvia y cama, aunque no necesariamente con compañía.
Se llenarán más los telos cuando llueve?
Es verdad que está eso de "como no podemos salir, vamo´a darle" ¿Pero eso no deja medio mal parada (jejej)a nuestra libido? Digo, suena medio a, "cariño, hoy llovió: te toca" que también puede significar "Si hubiera salido el sol, me iba a la cancha y te atendía tu abuela"
ResponderSuprimirJejej, sí, es bastante penoso.
ResponderSuprimirNo olvidemos, hermanos, lo erótico que resulta también el ruido de la lluvia contra un techo de chapas. Uh, de solo pensarlo... ya vuelvo, permiso.
Ese es otro capricho porteño. Aqui en el norte llueve sólo en verano, imaginesé si uno que es tan degenerado va a tener que esperar los vaivenes climáticos. Cuando se está erotizado, ni siquiera sabe qué clima hace y no hay más espacio que para el intercambio venéreo. Si ya anda pensando en la cena, la ropa, el clima, el hotel, etc. etc... usted ya no está en la deliciosa etapa del enamoramiento y la mina lo aburre por eso necesita otras cosas. Cómo se sufre en este mundo!
ResponderSuprimirVea Geral, lo del sexo con la lluvia ni idea, pero lo de la torta frita viene de la Biblia: Cuando Noé hizo el arca, tenía una gotera sobre la pila de bolsas de harina, así que tuvo que usar la harina mojada y se le ocurrió hacer tortas fritas, porque horno no tenía a bordo. Por eso se comen cuando hay lluvia...
ResponderSuprimirMiriam, acá entre nosotros incluso creo que un clima seco es mejor para todo. La humedad tira todo para abajo, lo hace pastoso, fláccido. En fin.
ResponderSuprimirSusvin, sentime, si Noé tenía un animal de cada uno tenía un hornero, como no va a tener horno.
Lluvia+obligación de quedarse adentro+no tenés excusa para no hacerlo+en la tele dan "Rápido y furioso XV", "Blade 6 recargado" y/o Resident Evil 34 o Arsenal vs Olimpo en Bahía+minusa=tortafrita.
ResponderSuprimirEstamos alterados por Pi, ya lo dijo Paenza.
Eso mismo Gerald, además ya se sabe que calor y humedad juntos, generan bichos, virus y demás podredumbres. Por más degenerado que sea uno, todo tiene sus límites.
ResponderSuprimirAlgo tendrá que ver la lluvia en todo lo referente a la apetencia sexual... por algo en nuestro país la pampa húmeda es la región más poblada. Con respecto a lo de las tortas fritas, me sorprendió también eso de los hornos rajados... no lo tenía... habrá que leer el formulario de garantía de algún horno... seguramente dirá algo así como no apto para días de lluvia.
ResponderSuprimirUna buena pregunta que no alcanza a conseguir respuesta...Igual yo, como el viejo Sigmund, sostengo que la lluvia remite a la sexualidad porque Todo remite a la sexualidad...Pero la lluvia libera el alma para expresarlo en voz alta.
ResponderSuprimirLa expresión de la lluvia y el garche no la oí jamás.
ResponderSuprimirCon lluvia estar a resguardo es muy lindo, es una sensación extraña en todo el cuerpo. Es como si estuviéramos imaginando con cada célula lo que sería vernos sometidos a la lluvia y a la vez tengamos conciencia de que no nos caerá ni una gota y estamos sequitos y probablemente calentitos dentro de casa.
A eso sumarle la satisfacción de la ingesta de una preparación especialmente rica, que no sería mi caso el de las torta-fritas, preferiría mil veces panqueques, o simplemente tomar mates y dejarme de joder.
En fin, yo no sé, usté sabrá.