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| Ministros varios en el exacto momento en que Dolina termina de decir lo aquí transcripto, con cara de "la verdad, qué capo este tipo". |
Sin embargo, uno podría objetar esta idea por elitista, porque viene a decir que es necesaria una competencia para leer un libro. Yo creo que efectivamente es así. Pero lo peligroso es deslizar esta idea que uno tiene acerca de los libros, a saber, que hay que tener cierta competencia para poder entender lo que el libro dice, a, por ejemplo, la voluntad popular. Y creer que es lo mismo votar que leer un libro de física. Creen, algunos, que la voluntad popular consiste en acertar, con un concepto científico previo. Hay una verdad previa, y el votante va al cuarto oscuro y acierta o falla. Y no se dan cuenta de que no es que haya un concepto previo que hay que acertar, sino que el acto mismo de la voluntad... ES LA VERDAD. No es que estamos acertando o fallando un blanco previamente marcado, sino que al votar establecemos el lugar en donde el blanco está".
(AD en la Feria, durante la presentación del libro Nuevas Zonceras Argentinas y Otras Yerbas, de Aníbal Fernández).

Siempre esta bueno escuchar a Dolina (salvo a veces cuando se pone en viejo cascarrabias, pero bueno).
ResponderSuprimirPero esto ya se lo escuché. Lo dijo hace casi un mes en TVR. Lo mismo, igual, pero con una introducción distinta, sin nombrar a Wagensberg, a quien reemplazó por alguien mas, con otra frase, para llegar a lo mismo.
No se si admirarlo por llegar a la misma conclusión desde distintos puntos. O putearlo porque me esta chamullando de lo lindo!!
y la verdad que el Negro a veces chamulla.... PERO QUE LINDO QUE CHAMULLA!!!
ResponderSuprimir¡Un payaso! La presentación de este libro la vi toda, y Dolina no hizo más que repetir lo que hace en cada presentación en TV, en su programa de radio o donde haya más de dos personas reunidas: busca el aplauso fácil, le encanta. Tanto que si prestan atención, los aplausos nunca lo interrumpen, él hace la pausita porque sabe que se viene el aplauso. Es un ejecutante musical de primera, muy gracioso y ocurrente, pero también un demagogo barato y un pedante de cuarta. Fifty-fifty
ResponderSuprimirYo también lo escuché en TVR, pero porqué estaría mal recrearlo en otro lugar? No toda la gente allí lo escuchó antes y además, es muy buena.
ResponderSuprimirEstá mal, Unfor, está mal. No insista. Decir dos veces lo mismo, qué vergüenza.
ResponderSuprimirel público se renueva, ya lo dijo la vieja chota.
ResponderSuprimir"Dolina no hizo más que repetir lo que hace en cada presentación en TV, en su programa de radio o donde haya más de dos personas reunidas: busca el aplauso fácil, le encanta."
ResponderSuprimirDe alguna manera es eso lo que tiene de no original. Busca lo mismo que la inmensa mayoría de las personas: la aprobación y admiración de los demás.
Diga que no le tengo simpatía al autor de la "Teoría del Handicap", porque si no le hacía extensiva mi hipótesis a todas las especies animales con reproducción sexual.
Lo que es, yo, ni repitiendo.
ResponderSuprimir¡Qué ridiculez! Lo mismo ayer en DdD: criticaban a Mirta "viejachota" Legrand por decir lo mismo en dos eventos diferentes... ¡una vez que es coherente!
ResponderSuprimirEntendámonos muchachxs: decir lo mismo en diferentes oportunidades está bien! El problema son las contradicciones, no las repeticiones.
Y pero claro que dice (y escribe) siempre más o menos lo mismo. Desde aquellas notas en Humor, pasando por el Angel Gris (y sus sagas) y sus variados programas y entrevistas de radio y TV. Las ideas y anécdotas y ejemplos están todas ahí. En general, a las personas auténticas, o coherentes, se las reconoce justamente por eso. En mi familia por ejemplo, es muy común que digamos "como decía el abuelo..." y ahí viene la anécdota o el chascarrillo recurrente, y eso no es porque mi abuelo fuera un tipo justamente repetitivo.
ResponderSuprimirY lo de demagógico... que se yo. Es evidente que Dolina tiene el timing de haber estado veintipico de años hablando todas las noches frente a un público. No sé que tan dulce es todo lo que dice, para los oídos que lo escuchas (como la parte en que menta al kirchnerismo como surgente del seno del peronismo)
Dolina es Dolina y hay que bancárselo. Yo me lo banco.
Ojo! No lo critiqué por repetir lo mismo, sobre todo porque lo hizo en lugares distintos (otro seria el cuento si lo repitiese todas las noches en su programa).
ResponderSuprimirMe gusto, digamos, me pareció divertido, el hecho de llegar a lo mismo, desde dos inicios completamente distintos.
Saludos!
tal cual Juanro, es así.... por algo está el adjetivo y la sección de este blog : Dolinesco... porque esas variaciones con repetición, esos firuletes intelecto-humorísticos, son su sello. Es como los firuletes de Santana con la guitarra, le manda cierta variación de acordes y uno ya sabe que se trata de él. Para mí tiene que ver con un estilo propio, que fue construyendo con el paso del tiempo y termina siendo su marca registrada.
ResponderSuprimirVerónica Muriel ¿Como sería buscar el aplauso difícil? ¿Al hacer la pausita aclarar que los que estén satisfechos con lo expresado deberán golpear los dorsos de sus manos detrás de la espalda?
ResponderSuprimirUd. lo ha dicho! eso sí que sería original
ResponderSuprimirEl negro es un gran observador de las cosas cualesquiera sean, para el caso de ese monologo vamos a los libros de jauretche editados por peña lillo, y si, se cortan a cuchillo, doy fé.
ResponderSuprimirQuince comentarios y ninguno sobre lo que el tipo dijo. Todos sobre el tipo y sus peculiaridades y si me cae bien o mal.
ResponderSuprimirRenuncio.
Aplaudan o critiquen a Dolina, pero por favor no dejen pasar esto que él y otros dijeron, que vale oro. La realidad y sus complejidades y sus cosas buenas está demencialmente subvalorada. Es más fácil denostarla comparándola con ideas, ideales, ideologías, etc. Pero las dos cosas, ideas y realidad, tienen que alimentarse una de otra para no vivir una esquizofrenia triste. El concepto de que las ideas están en un plano superior que la torpe realidad no sabe ejecutar, es una gilada nefasta aunque venga de Platón y otros pensadores geniales.
ResponderSuprimirEn la programación de video juegos hay una franja que se abre entre dificultad y destreza. Me explico: si hacemos un gráfico en donde absisas y coordenadas son dificultad en jugarlo y destresa en aprenderlo, habría una línea a 45º que sería un juego piola que se lo puede ir manejando pero a medida que se avanza se hace mas dificultoso.
ResponderSuprimirLos estudiosos de esto se dieron cuenta que no es una línea eses estado de fluidez del juego sino una banda paralela a la recta mencionada en donde el jugador (lector en este caso) va tomando destreza (hasta que se aburre) entonces intenta con una mayor dificultad ( hasta que se frustra) entonces retoma la senda de la destreza hasta estar listo para el próximo escalón. A esto lo llaman Flux o estado de flujo, gogleelo, también se lo conoce como extasis o ecstasy.
No seré Dolina para contar estas cosas pero creo que tanto en la lectura (banda de extasis voluntaria y ampliada a nuestro gusto), como en el dificilícimo video game de elegir quién nos lidere el tipo de juego es lo mismo, salvo que en la votación el juego pierde continuidad, o como en el ajedrez se piensa mucho y la acción es poca.
Refuto con esto a Dolina, en la escalerita del extacis algunos estamos principiando el juego, otros mas viejos y mas sabios estamos unos escalones mas arriba, pero de lo que se trata no es dónde en la escalera del Flux uno se encuentre, en que nivel del juego nos encuentre la votación, lo importante es sentir placer, ese extasis que produce votar, ni pánico ni subestimación, involucrarse para poder sentir que de alguna manera uno la mueve.
Todo bien, Charlie, pero ¿no te parece que Dolina tendría que cortarse el pelo?
ResponderSuprimirBueno, digamos que fue Borges quien decía -en uno de sus tantos delirios- que el hecho de votar, de participar en política, es un acto que debería limitarse a los "entendidos", y excluir de ella al pueblo... el mismo concepto de participación torna imposible la imposición de una verdad previa (la imposición de un estándar intelectual, social, etc), universal, porque es cuando la política vira hacia la autocracia.
ResponderSuprimirLa noción de verdad es un detalle, es una evaluación sobre el relato, y por lo regular, tiene que ver con el poder para imponer una interpretación, una versión de la verdad...
Por otra parte, si el lector debe parecerse un poco al escritor para entrar en sintonía, entonces los peronistas que leemos a Borges, somos un cacho gorilas sin saberlo acaso? Mmm...
Los libros de Borges, por suerte, casi no tienen nada que ver con las opiniones políticas que el tipo tenía, que por otra parte eran más prejuicios de clase que otra cosa.
ResponderSuprimirEl "parecerse", creo, remite a una similitud en las capacidades intelectuales del que escribe y el que lee, y no a otra cosa.
a la final, pinocho solanas tenía razón con lo de la calidad de voto...
ResponderSuprimirEn eso estamos de acuerdo, si entendemos al hecho de escribir-leer como un acto de comunicación recíproca... para leer a Einstein e intentar entenderlo hay que estar mínimamente espabilado en algunas cuestiones sobre física, y también tener un coeficiente estratosférico. Para leer Clarín, por caso... alcanza con un poco menos.
ResponderSuprimirClaro, es una cuestión de capacidad y también de información que se tenga sobre un tema. Me acuerdo por ejemplo de mí mismo intentando leer El Ser y La Nada y no entendiendo un pomo, más que nada porque seguro me faltaba leer otros tres o cuatro libros que vienen antes de ése, a explicar algunos rudimentos que en el libro de Sartre se daban por sobreentendidos. Eso fue de joven. Lo mismo me pasó hace poco con "Las Palabras y las Cosas" de Foucault. Simplemente, no estoy a la altura en la cantidad de información que ya el tipo ya da por descontado que el lector maneja.
ResponderSuprimirYo suelo apreciar a Dolina y sus discursos; en general.
ResponderSuprimirEn este caso no sé si no estoy de acuerdo o es que no entiendo a qué se refiere o en qué sentido lo dice.
Cuando uno dice que acierta o se equivoca al votar no se refiere, por lo menos eso creo, a "una verdad previa" sino a que la persona votada va a ejecutar una acción de gobierno con objetivos más o menos cercanos a "mi" verdad previa (y subjetiva).
El desarrollo posterior de los actos de gobierno nos dice si acertamo o nos equivocamos.
También podría decirse que uno no se equivocó sino que el votado traicionó el mandato.
Recordar aquella afirmación (confesión) de Menem: "si yo hubiera dicho lo que iba a hacer nadie me hubiera votado"
Claro, pero, ¿y el que no tiene una verdad previa subjetiva acerca de lo que un gobierno debe hacer? Mucha gente no la tiene, porque no se interesa o porque no sabe de esos asuntos. A lo que está apuntando, me parece, es que esos votos valen igual que los otros, que es tan válido votar por cuestiones sentimentales, o por identificaciones vagas, como por una convicción política construida en base a años de enterarse de los vericuetos del tema. Si no caemos en que unos son mejores que otros y por tanto votan mejor, porque saben cómo hacerlo. Nadie sabe, y hasta el más pintado y sapiente se puede dejar llevar por corazonadas y arbitrariedades.
ResponderSuprimirEn cuanto a Menem, cuando se enarbolan sus dos elecciones ganadas para decir que el pueblo sí se equivoca, conviene recordar contra quiénes compitió en las dos ocasiones.
14 dirás, yo te opiné sobre algo que dijo, prestá atención,ojito??''
ResponderSuprimirNo, eso de las hojas que venían pegadas no está en el post. Descalificado.
ResponderSuprimirAh, no, totalmente de acuerdo respecto del valor de cada voto.
ResponderSuprimirA ver si ahora me van a "pegar" con el voto calificado.
Por supuesto que mucha genete vota sin tener idea ninguna (y yo tengo en mi haber más errores que aciertos) pero como no se ha inventado todavía y afortunadamente, ningún aparato que pueda determinar a priori cuándo un voto es equivocado o acertado la resultante es que cada voto vale.
Mi referencia a Menem, como podría ser a Macri no se refiere a que quienes los votan estaban equivocados, eso implicaría que uno debería conocer las ideas y/o intenciones previas de los votantes y eso no lo sé.
Para poner un buen ejemplo de algunos callejones sin salida podemos recordar la elección entre Menem y la Alianza; los que votamos a la Alianza (aún apretando la nariz) no se puede decir que acertamos, ¿nos equivocamos? ¿cuál era el voto acertado?
Por eso, no hay, está erróneamente planteado el asunto si se habla de "votos acertados". Se vota lo que a uno le parece, con las herramientas con las que se cuente, siendo todas ellas igualmente válidas, dentro de un panorama en el que, por lo general, no hay más de dos o tres opciones, en muchos casos malísimas. Menem o Bordón, por ejemplo, en su momento, era para quemar el DNI. ¡Bordón!
ResponderSuprimirLa crítica sobre el acierto popular al votar, entendámonos, suele venir de parte de tipos que son los que dicen sostener el blanco y que todas las flechas salteñas erraron, desviadas por el pulso tembloroso del vino y los vientos clientelares. Esa fue una refutación pour la galerie, está bien, pero no viene mal abundar sobre el caso, aunque más no sea para sentar posición. Mucho más sustanciosos me parecen sus definiciones sobre el modelo de gobierno, desde el vamos por asumir que existe, y en segundo lugar por manifestarse afín, y su procedencia peronista. Esa parte de la alocución también es repetida (me estoy poniendo hincha pelotas con esto, lo sé) porque lo dijo en aquel panegírico de Néstor en el ND/Ateneo. La acertada y graciosímia anécdota de Jesús aparecido al rey de Portugal la conocía -de nuevo, posiblemente escuchada a él mismo- y también me parece muy oportuna. ¿Toda esa gente que estaba ahí es definitivamente K? ¿Todos los compradores del libro de Aníbal que, según leí, junto con "El Flaco" estuvieron entre los más vendidos de la feria, apoyan firme y comprometidamente el proyecto nacional y popular? ¿Hace falta convencer a todas las viejas de enfrente, o con que los convencidos seamos mayoría y ganemos elecciones y a las viejas las llevamos a la rastra alcanza?
ResponderSuprimirSobre el peronismo y el kirchnerismo dijo mucho más cuando habló del asunto Cappa-TVR-678. No lo había escuchado, lo hice hace un rato, y me sorprendí de haber pensado, en su momento, lo mismo que él respecto del panel de 678: Cappa dijo rotundamente que el peronismo había sido nefasto, nada menos, y nadie en el piso (Horacio González, Bayer y los demás) ni siquiera señaló eso. Gorilismo mal, mal. Le falta una pata peronista a 678.
ResponderSuprimir6-7-8 es kirchnerismo "blanco"...
ResponderSuprimirEs cierto lo del voto calificado. La pobre clase alta vota siempre a los candidatos que mantienen prácticas clientelares (prebendas, subsidios millonarios, desgravaciones, estatizaciones de deudas...)
Bueno, lo que Cappa menciona como nefasto es lo que el denomina el verticalismo montado sobre la palabra de Perón.
ResponderSuprimirDel peronismo y de Perón dice que no eran revolucionarios y que Eva sí lo era.
Esto último encierra una clara contradicción pero ojo que él habla desde su origen de la corriente del peronismo de base; no desde el no peronismo y menos desde el gorilismo.
Dice varias cosas, además, como que el kirchnerismo no es peronismo.
Y que entre el kirchnerismo y la oposición él se queda (a regañadientes) con el kirchnerismo.
Yo creo que, de alguna manera, vuelve a tirar sobre la mesa esta cosa de que hay un sector importante de gente que apoya fuertemente al gobierno y que no viene del peronismo.
Esto expresa, en mi opinión, que hay sectores importantes de la sociedad argentina con un fuerte sentido nacional que no se han sentido totalmente representados por el peronismo existentes hasta 2003.
El acto mismo de la Voluntad es la Verdad.
ResponderSuprimirEs la V Gerald, pero claro, si se lo digo yo, soy la loquita de la V, pero si lo dice él...
Al margen, es cierto que tiene que haber un cierto noviazgo entre el escritor y el lector. Por un lado nos vemos fascinados leyendo lo que nos dice, y por el otro, las cosas que no nos deleitan tanto, las perdonamos amorosamente.
Otro al margen, nunca hablamos de Las palabras y las cosas che.
Qué voy a hablar si no lo entendí.
ResponderSuprimirNo me hagás trampa, no es la misma V. La Verdad que a vos te gusta tanto y que para otros entre los que me cuento no existe, no tiene nada que ver con que cada voto sea una verdad, que sea verdadero y no errado. Justamente porque no hay una Verdad con mayúscula tampoco en política (mucho menos) es que cada voto puede ser verdadero. Tomá.
Tampoco estoy muy seguro del supuesto noviazgo entre el escritor y el lector.
ResponderSuprimirPor lo menos no siempre.
En más de una oportunidad he comenzado y abandonado y recomenzado libros hasta que, de pronto, desapareció alguna barrera virtual (mía?) y la lectura se encaminó felizmente.
En todo caso han sido noviazgos con comienzos bastante accidentados y donde hubo que poner bastante fuerza de voluntad para superar los inconvenientes del inicio.
¿Por que no se ciñen a degustar y disfrutar todo lo que de disfrutable tiene el Negro?
ResponderSuprimirDolina es brillante, creativo, por momentos genial (nadie puede ser GENIAL SIEMPRE Y EN TODO MOMENTO) y, fundamentalmente, es nuestro, nac&pop hasta la médula y, por si fuese insuficiente, se juega.
¡Vamos, Negro, todavía!
Pero tiene ego, eso es imperdonable. Por suerte yo no tengo, sabés qué feo, no.
ResponderSuprimirEs interesante como la ignorancia con respecto a algunos temas hace utilizar metaforas erradas. "Y creer que es lo mismo votar que leer un libro de física". A que se refiere? A que fisica? Newtoniana, Relatividad o Cuantica?. Por que si es cuantica (la unica fisica totalmente aceptada en este momento) es exactamemnte lo mismo. O sea, siempre que se establece un experimento hay un estado de indeterminmacion que solo puede hacerse determinado a traves de la observacion. Lo mismo que votar, hay un estado de indeterminacion de un candicato que solo puede comprobarse, si al votar, gana y se ve como gobierna. La inderterminacion en politica es la misma que en la mecanica cuantica.
ResponderSuprimirSeria interesante que Dolina dejara de hablar de lo que no sabe y rescatara sus discursos de apoyo a Duhalde de 1999.
Está mal eso. Lo de la física es un ejemplo de algo difícil de entender, que no cualquiera comprende, nada más. No está comparando las indeterminaciones en física y en política sino las capacidades que se necesitan para entender algo tan complejo como la física, y las que se necesitan para votar.
ResponderSuprimirY si apoyó a Duhalde es porque es peronista. También votó a Menem y apoyó a Ruckauf. Es lo que hacen los peronistas. No apoyan a De la Rúa porque el peronista de turno no les gusta.
Qué sabe el chancho de peronistas, si nunca mira para arriba... o algo así era el dicho.
ResponderSuprimirSoy docente: digo lo msimo todos los años y me pagan por eso. (claro, no em aplauden, me falta eso nomas...)
ResponderSuprimirAcá el tipo asimila a mayoría con pueblo. La mayoría es una parcialidad y el pueblo es una totalidad. Y la verdad de una parcialidad es es una verdad parcial.
ResponderSuprimirEl tema es que uno al participar en el juego se tiene que bancar la regla "la mayoría decide" siempre y cuando no choque con otras reglas (v.gr., si el consoricio quiere que tengamos cablevisión, porque sale más barato pagar por consoricio y distribuirlo en las expensas, uno puede oponerse, patalear, y no sumarse puesto que uno es libre de contratar c.v., telecentro, comprar el set top box, o poner una papa con dos agujas de tejer).
Y ahí radica el espíritu democrático.
UME
Una cosa es que yo considere que el voto de la mayoría es el único criterio válido para elegir a un gobernante, porque no hay forma de discriminar que haya gente más capacitada para votar que otra, y una muy diferente es tener que compartir esa decisión. Que yo considere que la mayoría se equivocó al elegir a Menem no significa que no respete la necesidad de obedecer la voluntad popular como única forma válida de elección de gobernante.
ResponderSuprimirPor otro lado, la idea de votar a un candidato porque es de tal o cual partido es de una ortodoxia casi religiosa. Si atacamos a las iglesias por intentar obligarnos a tener fe ciega en un dios, deberíamos también criticar a aquellos que quieren que tengamos fé ciega en un partido.
Respecto de lo de los libros, yo creo que es más una cuestión de competencias lingüísticas que de conocimientos (particularmente con Foucault, que tiene una retórica muy compleja y muy difícil de seguir, pero no sé si exige taaaanto conocimiento de filosofía para entenderlo) Ojo, igual, con caer en el elitismo de pensar que esto es acumulable, es decir, que si entendí a Foucault voy a cazar todo lo que es "más simple". Las competencias no son cuantitativas, son más un universo lingüístico que otra cosa
Y votar no es leer un libro de física, sino un ejercicio que reviste mayor compromiso. Las consecuencias no están preestablecidas como en libro de física, los hechos políticos no suceden en laboratorios, no existe un CNPT.
ResponderSuprimirEntonces, puede darse el caso de elecciones "equivocadas" (los electores son humanos y errare humanum est) que Dolina niega por el hecho de jugar en un equipo que gana casi siempre. No solo dice al que pierde, "bancatela, esto es así porque la voluntad mayoritaria es la que se impone", sino que dice que esa voluntad es LA VERDAD.
UME.
Creo que el asunto no es si el resultado final de una elección sea la Verdad, si no que la decisión de cada votante en forma individual es verdadera para ese tipo, sea ingeniero o changarín, vivo o sonso, peronista o gil.
ResponderSuprimirPeronista o gil. Ves, son incorregibles.
ResponderSuprimir"Menem, el mejor presidente de los argentinos después de Perón". (Kirchner, 1994)
ResponderSuprimir(Plop)
¡Exijo una explicación!
Si cada vez que el pueblo se expresa define la verdad, entonces el pueblo es infalible. Que alguien me llame a la emergencia que temo morirme de la risa.
ResponderSuprimirEs (por lo menos) una muestra de chapucería intelectual mezclar a la verdad en este asunto, fundamentalmente porque la verdad es un concepto bastante escurridizo. Pero bueno, que el que lo dice es Dolina, que es un poeta (en el sentido amplio) y no un filósofo (en el sentido estricto). Si el que dijo eso hubiera sido Feinmann, sería para preocuparse, porque a los poetas se les perdona todo (incluso, sí, el gorilismo de Borges), pero a los filósofos no.
La democracia no es más que la imposición legal del deseo de la mayoría. Cada uno desea algo para sí (y por proyección para su país) y los más numerosos son los que ganan e imponen su deseo. Yo no sé dónde está la verdad metida en todo esto. Quizá para hablar de la verdad uno debería acercarse más a la Justicia, que por lo menos pretende de tratar de encontrarla. En política nadie quiere encontrar la verdad: todos quieren imponer su deseo/voluntad.
Y decir que el pueblo se equivoca no implica justificar el voto calificado: El voto calificado es pretender que un sector de los votantes, por una razón determinada (nivel cultural, socioeconómico o lo que se quiera) se equivoca menos que el resto o directamente, no se equivoca. Si no me morí antes de la risa, de esta no me salvo...
L.
Decir lo mismo más de una vez está mal.
ResponderSuprimirEs como dice rinconete.
ResponderSuprimirRinconete solo dice barbaridades.
Desde el punto del vista del derecho para que un hecho sea voluntario tiene que haber intención, discernimiento y libertad. Sin esos elementos no puede haber "voluntad", ni "voluntad popular". La voluntad es la verdad, pero existe esa voluntad? Alguien que no tiene educación, no tiene trabajo tiene hambre y un puntero le ofrece una bolsa de comida a cambio de un voto, tiene verdadera libertad para decidir? O alguien que hace 20 años vive en la calle y le ofrecen un plan habitacional a cambio de un voto. El tipo por ahi sabe que el político es un chanta, pero lo vota para que le den la casa. ¿Alguien puede reprocharle esa conducta? Seguramente que no, se podría asimilar a la figura de "estado de necesidad disculpante". Ahora, ese voto no se realizó con libertad y no creo que pueda interpretarse como la voluntad popular. El tipo no quiere que Pepito sea Intendente, el hombre quiere tener un techo, y punto.
ResponderSuprimirEn cuanto al discernimiento es la aptitud de conocer, de comprender. Como dijo Fidel Castro cuando vino a la Facultad de Derecho, cuando de niño se está desnutrido el cerebro se desarrolla menos y hay fuertes posibilidades de que termine siendo un minusvalido cerebral. Dependiendo del grado de desnutrición esa persona de adulta posiblemente no tenga la capacidad de comprender, entre otras cosas,lo que vota. Yo tengo un familiar de 40 años con la madurez mental de un chico de 10 años y está habilitado para votar. Pero no creo que se pueda calificar su voto como voluntad popular.
Por último la intención es "cuando los actos corresponden al propósito del sujeto", pudiendo anularse los actos cuando un sujeto saca ventaja explotando "la necesidad, ligereza o inexperiencia de la otra parte".
Entonces, repito, se puede decir que tiene voluntad de votar a X persona alguien con facultades cerebrales disminuidas producto de la desnutrición, que vota desde un estado de necesidad manipulado por un político hábil que se aprovecha de sus necesidades e ignorancia?
Lógicamente la solución no es prohibir el voto de nadie (bueno, el de los declarados legalmente incapaces sería razonable) sino lograr que todos tengan comida y educación para poder tener realmente voluntad a la hora de ir a votar. No es ser despectivo con nadie, ni considerar a nadie inferior, es una apreciación basada en parámetros objetivos que están hace décadas en nuestra legislación.
Me pueden matar a mí como lo mataron a Pino, pero creo que objetivamente existe una diferencia de calidad en el voto que puede emitir alguien que se está ahogando y le dicen "te saco si votás a Menem", que el voto que puede razonar Barone mientras se clava un vinito en el living de la casa.
Existen diferencias, sí. Pero yo sigo sin saber de dónde se trae eso de "calidad".
ResponderSuprimirPor caso, el voto que se le da a Macri, es un voto "de calidad"?
ResponderSuprimirEl tipo que está en la calle, que vive en democracia como todos pero sufre al capitalismo como la mayoría y descree que la política solucione sus problemas económicos, tiene que elegir entre un candidato que le ofrece un techo a cambio de un voto -una canallada, claro- o uno que directamente no le ofrece nada. Si, hay un grado de elección. El sujeto es libre, siempre. Incluso el condenado a muerte.
El vicio de "lesión" (abusarse de la ligereza o inexperiencia del otro) tiene que ver con el contrato: si se verifica la lesión, el contrato es nulo, por ejemplo. El contrato es un acto jurídico bilateral. Votar, no.
Pongamos otro caso: en Capital, cabe suponer, mucha gente votará a Macri solo porque encarna "la oposición" al gobierno nacional, aun sabiendo que es bastante desastroso. Ahí tenemos un voto motivado no por la razón, sino por un sentimiento, llamemoslé odio para simplificar. ¿Es un voto de mala calidad, porque no sale de los laboratorios de la Razón? No, es un voto. Y hasta el más razonante puede votar por cuestiones que no tienen nada que ver con lo intelectual.
ResponderSuprimirPara mi hablar de la calidad del voto es como hablár de la alegría de los calefactores, o sea, un absurdo.
Ehh, ¿como puede ser que para ustedes sea lo mismo votar por interès propio que por un interés colectivo?
ResponderSuprimir¿Es lo mismo votar por convicción que por un contrato en la adm. pública? ¿Es lo mismo votar por una ideaL que por a fulano que me va a garantizar la adjudicaciòn de un contrato administrativo?
Obvio que cada voto vale uno, pero de ahí a decir que la voluntad popular es LA VERDAD... Podría decir es la manifestaciòn de voluntad que me conviene, que comparto, pero no es una verdad oponible erga omnes.
UME.
La única verdad es la realidad.
ResponderSuprimirEl voto (sea cual sea, no importa lo que determina la opción) es lo real, ergo el voto es la verdad (lo que prima en la votación).
no geraldinho, no todos los peronistas apoyaron a menem ni a duhalde ni a ruckauf. y gracias a que no todos los peronistas manejan su peronismo como dolina, es que el peronismo sigue vigente como opción popular. pero el negro, es verdad, una maravisha popularrr, súper chistoso e inteligente a la vez, ooohh jo jo jooo,
ResponderSuprimir"Y creer que es lo mismo votar que leer un libro de física. Creen, algunos, que la voluntad popular consiste en acertar, con un concepto científico previo. Hay una verdad previa, y el votante va al cuarto oscuro y acierta o falla. Y no se dan cuenta de que no es que haya un concepto previo que hay que acertar, sino que el acto mismo de la voluntad... ES LA VERDAD. No es que estamos acertando o fallando un blanco previamente marcado, sino que al votar establecemos el lugar en donde el blanco está".
ResponderSuprimirLo esta diciendo en el mismo sentido que yo lo digo, Gerardo. Dolina asume como ejemplo la fisica como algo con una verdad inherente, que si supiera algo de fisica no lo afirmaria.
Y no es necesario no ser peronista para no apoyar a un siniestro total comno Duhalde. Si se presentaba Videla tambien lo votaba? Cual es el limite? No me tranquilizan mucho los peronistas con esas afirmaciones...