Venía ayer en el colectivo de media distancia, que es mi segundo hogar —incluso ya le estoy por poner una plantita en la ventanilla correspondiente a mi asiento preferido—, y justo el pasajero que tenía al lado se entretenía resolviendo el sudoku del histórico Clarín de esa misma jornada. El mencionado acertijo, se sabe, da largamente para el tachado, el borroneo y la enmienda; te parece que va un guarismo, y al rato descubrís que no, que no va, pero ya lo escribiste con férrea tinta azul y no podés volver atrás. Y todo así. Bueno, qué hizo mi ocasional vecino ante esta circunstancia: ¡aprovechó la histórica tapa blanca y se copió el diagrama y le iba dando ahí, tipo borrador! Un golazo. Posibilitado, eso sí, por la falta de libertad de expresión. No habría mal que por bien no viniese.Y bueno, la módica reflexión es ésa, amigos: cuán lejos estamos los que hacemos crítica epistemológica, filológica y etiológica de medios, politología aplicada y análisis profundizado de clivajes —solo por nombrar algunas de las disciplinas que manejamos casi de taco—, de las necesidades del hombre común. Acá todos en la Torre de Babel, discutiendo si Clarín esto, si Lanata aquello, si el sindicalismo lo otro, si los monopolios lo de más allá o si la mar en coche estaba bien estacionada, y allí donde la vida ocurre realmente, resulta que las gentes van y aprovechan la famosa tapa blanca para... anotar el chinchón.
Y es que claro, el clásico papel para anotar es casi una expecie en estinción. Antes te lo daban a cada rato en la fiambrería, en los almacenes y en otros expendios por el estilo, pero ahora, con toda esta cosa moderna del super (cuando no el hiper) mercado, el náilon, el film y las bandejitas, minga de papel, y si uno quiere anotar el score de la generala se tiene que comprar un cuaderno Rivadavia de 48 hojas, que ya no se acuerda siquiera cómo pedirlo en su librería, amiga.
Así, hoy —por no decir ayer—, Clarín, que no es tonto, regala no otra cosa que papel para anotar. El pueblo, que es sabio, lo agradece, y Clarín gana otra batalla. Vergüenza para los de la comisión interna ésa, que no entienden por dónde va la cosa, que seguramente tienen en sus casas un montón de papel para anotar porque se lo afanan de Artes Gráficas y que, por tanto, persisten en viejas metodologías que espantan votantes de clase media y no hacen sino ser funcionales a etcétera, etcétera, para horror más que nada de Sandra Russo. Buenas noches.
Lástima que tantos incultos sigan empecinados en envolver huevos con el GDA. Pero lo vi tan contento al de la carnicería-pollería de acá a la vuelta, con sus relucientes paquetes blancos.
ResponderSuprimirPor eso yo, que soy nada más que un "hombre común" (Comienzo del espacio publicitario: por lo menos hasta que alguien le sople a la chica que nos gusta que ya tiene con quién llenar una de las vacantes que quedan en el directorio del Banco Central. Fin del espacio publicitario.), por un par de días pienso hablar en mi blog solamente de mis "necesidades", tales como minas (categoría en la que Sandra Russo ocupa un destacadísimo lugar).
ResponderSuprimirMe hizo reir la foto. A una de las marchas por la ley de medios yo llevé un cartel qu decía:
ResponderSuprimir"A CLARÍN NO LE CREO NI EL SUDOKU" Ahora compruebo que teía razón...
Es verdad que la gente necesita papel para anotar, más de una vez encuentro diarios que en el bordecito tienen algún número de teléfono garabateado... y si alguno inventa la sección "Papel para usted"?
ResponderSuprimirY lo mejor para el sudoku es hacerlo en lapiz.
PD: Recién vuelvo después de un breve receso vacacional, me extrañó?
Y menos mal che, porque si tuviéramos que comprar un cuaderno de 48 hojas, según el mismo diario deberíamos oblar algo así como $263,97.
ResponderSuprimirMe sentía yo de a ratos extrañando a alguien y no sabía quién era. Ahí está.
ResponderSuprimirYo creo que lo que realmente pasó es que se empanicaron ante la página en blanco y dijeron mah siii ....total los que nos leen ya tienen letra para rato...
ResponderSuprimirUh! menos mal! yo creí que el blog de la niña había sido bloqueado por algún grupito de 25000 o 30000 inadaptados, de los que nunca faltan.
ResponderSuprimirUn alivio.
Y Ud. Geral, no se tire con la Sandra porque arde Troya!, ¿me entendió!?
¡Faltaba más!
Que me le voy a tirar, no. No es por alardear, pero ya está un poco mayor para mi target esa chica. Y aparte, no sé si vieron, es orejona. Muy. Se la dejo a Barban.
ResponderSuprimirEfectivamente Carlos, mi blog es tan popular, y tan suvbersivo, que hace falta bloquearlo. Pero yo, como Clarín, resisto valientemente. Haría un posteo en blanco, pero se me adelantó El Sorete.
ResponderSuprimirLa cuestión de las chicas pasa por Florencia Peña y Carla Conte. Chicas "generosas" del campo nac & pop.
ResponderSuprimirA mi me encantó la forma en la que Ud. utiliza "clivaje". Es todo un arte leerlo. No se emocione, eh!
ResponderSuprimirChe, esas chicas "generosas" son las que se dejaron la barba? (Lanata dixit)
ResponderSuprimirAplausos, aplausos, aplausos!!
ResponderSuprimir(la ventaja de vivir en pueblo es q tdavía te venden las cosas envueltas en papel blanco)