Me parece que es una operación de prensa, porque hablando de la angustia de los cajeros se quiere tapar la tristízima soledad que sienten las cafeteras. Y nadie hace nada.
Claro que si amguitos, por fin alguien que repara en ese pasquín asqueroso de nuestra querida ciudad de la plata. Tuve el gusto de trabajar ahí y entender como se conforma la precaria maquinaria periodistica que arma el diario más leido del interior del país (entre el dia y el plata, que son lo mismo nada más que elñ segundo es uan versión devaluada y amarilla del primero. Sí, es posible hacer un diario peor que el dia). Bueno, la cuestión es que nosotros siempre le tiramos algun dardo al apsquín de Kraiselburd (dicho sea de paso controla, entre otros, el negocio inmobiliario de la ciudad a piacere. Ahí un ppunto que habrá que militar a full: la política de tierras, fundamental para superar problemas como el indoamericano y albariños etc). Acá les dejó el link a uno de ellos. Gracias por cagarse de risa de El dia!: http://laotracaradelpatacon.blogspot.com/2010/08/ya-sebes-si-sos-testigo-de-algun-heho.html
Noté multitudes angustiadísimas en la interminable cola de un cajero, paladeando la esperanza de que tal vez esta vez sí haya dinero. Dos o tres, que no pudieron soportar la angustia, se arrojaron bajo las fauces de un ómnibus en movimiento, habida cuenta de que la infernal cola llegaba hasta la mismísima parada de colectivo. Una mujer sufrió un desmayo por culpa de la ansiedad y debió ser hospitalizada. Y después de esperar cinco horas, algunos salían del cajero dando la amarga noticia: "no hay más plata", con lo cual el llanto, el desconsuelo y los ataques de pánico fueron inevitables. ¿Lo peor de todo esto? Nadie podía comprarse una botella de coca cola, ni un heladito para matar el calor, porque no tenían efectivo.
Ante esta horda de gente angustiada que se las toma con el pobre cajero que nada tiene que ver, ya que sólo está para entregar el dinero que tiene en su interior ¿Se viene el paro y movilización de los cajero automáticos? O acaso tomarán algún curso rápido de psicología para atender tanta angustia?
¡Que gracioso, Lin-Yerald, as usual! Lástima que los que tienen angustia EN los cajeros, unos cuanto pelotudos que esperan aún el milagro de la redistrubción de la riqueza, con un poco de suerte se mueren antes de octubre!!
¿Asi que era por eso la angustia del cajero? y yo que pensé que era por algún kilombo familiar o porque no le alcanza la guita...no sé. Me entró la duda porque el contador, el ordenanza y creo que tambien el gerente estaban cagándose de risa. Pobre cajero, tambien, tomarse las cosas tan a la tremenda...va a tener un disgusto cualquier día de estos
Pobres cajeros, yo vi pasar uno por la puerta de mi casa, dolorido y puteando porque la gente lo único que hace es meterle la tarjeta en la ranura, iba andando cabeza baja diciendo ¿Qué soy yo solo un objeto sexual? Me la ponen y me la ponen!!Mientras lloraba desconsoladamente. Ah, Pepe el Mahonés, quedate tranquilo a que a vos seguro no te hace falta la redistrubción de la riqueza, por eso te engorilas fácil. Nosotros ya lo estamos viendo, por eso no hay dinero de tanto que saca la gente y la gilada que teme corridas como el 2001, pero se van a quedar calientes, porque seguiremos 4 años más!!!
Pepe, veo que, aparte de llamarme indigente (¿estamos perdiendo el respeto?), me adjudica un supuesto chiste tomando a los cajeros automáticos por los cajeros personas, el que yo no hice en ningún momento. El post apunta al tremendismo del título periodístico, y a ninguna otra cosa.
En otras noticias, recuerde que a fin de enero tenemos que hablar, eh. Tres meses. Saluditos.
Ni se compara con la angustia de los surtidores de súper, que ven cómo los de nafta común, sin plomo y diesel brindan un servicio a la sociedad, mientras ellos languidecen y se les llena de telarañas las mangueras. Desde la desaparición del billargol que no se veía tanto abandono...
Ahora me explico muchas cosas... En el cajero del barrio aparecen, entre avisos de gatos pegados con cinta scotch y videntes de Bahía, una oferta de psicólogos desacostumbrada.
Me parece que es una operación de prensa, porque hablando de la angustia de los cajeros se quiere tapar la tristízima soledad que sienten las cafeteras. Y nadie hace nada.
ResponderSuprimirClaro que si amguitos, por fin alguien que repara en ese pasquín asqueroso de nuestra querida ciudad de la plata. Tuve el gusto de trabajar ahí y entender como se conforma la precaria maquinaria periodistica que arma el diario más leido del interior del país (entre el dia y el plata, que son lo mismo nada más que elñ segundo es uan versión devaluada y amarilla del primero. Sí, es posible hacer un diario peor que el dia).
ResponderSuprimirBueno, la cuestión es que nosotros siempre le tiramos algun dardo al apsquín de Kraiselburd (dicho sea de paso controla, entre otros, el negocio inmobiliario de la ciudad a piacere. Ahí un ppunto que habrá que militar a full: la política de tierras, fundamental para superar problemas como el indoamericano y albariños etc). Acá les dejó el link a uno de ellos. Gracias por cagarse de risa de El dia!: http://laotracaradelpatacon.blogspot.com/2010/08/ya-sebes-si-sos-testigo-de-algun-heho.html
Noté multitudes angustiadísimas en la interminable cola de un cajero, paladeando la esperanza de que tal vez esta vez sí haya dinero. Dos o tres, que no pudieron soportar la angustia, se arrojaron bajo las fauces de un ómnibus en movimiento, habida cuenta de que la infernal cola llegaba hasta la mismísima parada de colectivo. Una mujer sufrió un desmayo por culpa de la ansiedad y debió ser hospitalizada. Y después de esperar cinco horas, algunos salían del cajero dando la amarga noticia: "no hay más plata", con lo cual el llanto, el desconsuelo y los ataques de pánico fueron inevitables. ¿Lo peor de todo esto? Nadie podía comprarse una botella de coca cola, ni un heladito para matar el calor, porque no tenían efectivo.
ResponderSuprimirY después dicen que no hay nada nuevo bajo Amón Rá.
ResponderSuprimirAnte esta horda de gente angustiada que se las toma con el pobre cajero que nada tiene que ver, ya que sólo está para entregar el dinero que tiene en su interior ¿Se viene el paro y movilización de los cajero automáticos?
ResponderSuprimirO acaso tomarán algún curso rápido de psicología para atender tanta angustia?
R.A.E
ResponderSuprimirangustia.
(Del lat. angustĭa, angostura, dificultad).
1. f. Aflicción, congoja, ansiedad.
2. f. Temor opresivo sin causa precisa.
¡Que gracioso, Lin-Yerald, as usual!
ResponderSuprimirLástima que los que tienen angustia EN los cajeros, unos cuanto pelotudos que esperan aún el milagro de la redistrubción de la riqueza, con un poco de suerte se mueren antes de octubre!!
¿Asi que era por eso la angustia del cajero? y yo que pensé que era por algún kilombo familiar o porque no le alcanza la guita...no sé. Me entró la duda porque el contador, el ordenanza y creo que tambien el gerente estaban cagándose de risa. Pobre cajero, tambien, tomarse las cosas tan a la tremenda...va a tener un disgusto cualquier día de estos
ResponderSuprimirPobres cajeros, yo vi pasar uno por la puerta de mi casa, dolorido y puteando porque la gente lo único que hace es meterle la tarjeta en la ranura, iba andando cabeza baja diciendo ¿Qué soy yo solo un objeto sexual? Me la ponen y me la ponen!!Mientras lloraba desconsoladamente.
ResponderSuprimirAh, Pepe el Mahonés, quedate tranquilo a que a vos seguro no te hace falta la redistrubción de la riqueza, por eso te engorilas fácil.
Nosotros ya lo estamos viendo, por eso no hay dinero de tanto que saca la gente y la gilada que teme corridas como el 2001, pero se van a quedar calientes, porque seguiremos 4 años más!!!
Pepe, veo que, aparte de llamarme indigente (¿estamos perdiendo el respeto?), me adjudica un supuesto chiste tomando a los cajeros automáticos por los cajeros personas, el que yo no hice en ningún momento. El post apunta al tremendismo del título periodístico, y a ninguna otra cosa.
ResponderSuprimirEn otras noticias, recuerde que a fin de enero tenemos que hablar, eh. Tres meses. Saluditos.
Ni se compara con la angustia de los surtidores de súper, que ven cómo los de nafta común, sin plomo y diesel brindan un servicio a la sociedad, mientras ellos languidecen y se les llena de telarañas las mangueras. Desde la desaparición del billargol que no se veía tanto abandono...
ResponderSuprimirAhora me explico muchas cosas... En el cajero del barrio aparecen, entre avisos de gatos pegados con cinta scotch y videntes de Bahía, una oferta de psicólogos desacostumbrada.
ResponderSuprimir