Con muy poquito, hoy lo sabemos, hizo muy poquito. Ahora seguro saldrá a decir, si es que no lo ha hecho ya, que la culpa es de lo poquito y no de él, claro, cómo podría ser de otra manera.
(Recorte de Olé de mediados de setiembre, ya comentado aquí. Perdón por la repostería, pero era una exigencia impostergable del momento histórico).

Lo único que espero es que el fin de semana hagamos aserrín de la leña y le mandemos el Falcon al desarmadero (Eh, no es para tanto; bueh, que les ganemos, aunque sea 1 a 0 con un penal dudoso).
ResponderSuprimirMientras miraba el partido, o cuando terminó, me acordé de este post. Estamos conectados (?)
ResponderSuprimirDe cualquier forma, creo que Ramón tiene razón: con poquito, o acaso con muy poquito, armó un equipo competitivo. Queda mal y no corresponde, desde ya, que lo diga él.
Ah, pero a cualquier cosa le llaman competitivo, entonces. 3-0 con Bolivia, digo, con Huracán, que hasta el domingo había sacado 10 puntos en 11 partidos y más pena no podía dar. Listo, quedamo así.
ResponderSuprimirPero, viejo, seamos buenos: está bien, perdió un partido por goleada pero antes del mismo, con más de medio torneo jugado, estaba en el pelotón de los de arriba. Veremos cómo termina.
ResponderSuprimirNo podemos perder con los pibes de Huracán, bah, si! perdimos.
ResponderSuprimirMe recuerda a la frase de Grouch Marx: La humanidad, partiendo de la nada y con su sólo esfuerzo, ha llegado a alcanzar las más altas cotas de miseria
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