viernes, 21 de mayo de 2010

HOY, EN “CONSEJITOS PARA PASARLA MAL”: ¡SALIMOS A CENAR!

Es lo que todos queremos, sobre todo ahora que vienen las vacaciones de invierno: pasarla para el orto. Por eso, entre otras actividades, salimos a cenar. Porque no es cuestión de quedarse en casa comiendo siempre lo que uno quiere y como uno quiere, al menor precio, en pantuflas y viendo tu programa favorito. No, no, a veces también hay que vestirse y salir y pasarla mal para cumplir con las oscuras leyes de nuestro destino, sino el Universo se desequilibra y andá a saber si no suben los océanos, se agranda el buraco de ozono o algo por el estilo.

Puestos a comparar entonces estas dos situaciones tenemos, en primer término, que en casa, por ejemplo, uno corta la comida con un tramontina. Es un cuchillo de dos pesos que se compra en cualquier lado y tiene una virtud: corta bien. Los restaurants, en cambio, se complacen en ignorar de manera tenaz este utensilio, y nos presentan indefectiblemente dos clases de artefactos, ambos nefastos: por un lado, el cuchillo ése que es todo de metal, cortito, que no corta ni un tallarín, que se ve en los restaurants más finolis, y por el otro, ése de mango plástico negro, cuya sierrita redondeada la podés usar sin riesgo para rascarte la espalda, total tampoco corta un soto. Este especimen es más de bodegón. Lo peor es que estos cuchillos nos son presentados a los efectos de intentar rebanar, muchas veces, la carne de cebú que los restoranteros, enemigos naturales de los comensales, nos quieren hacer pasar por carne de vaca.

Sigamos. En casa, por ejemplo, salvo que tenga uno de esos problemitas de salud tan feos que le impiden a la gente comer con sal, uno le pone sal a la comida. Porque con sal la comida es más rica. En los restaurants, en cambio, ya nada viene con sal. Lo cual con ciertos platos no es un problema, pero con otros sí. Yo no puedo salar un cacho de vacío del tamaño de un ladrillo, me lo tenés que salar vos, parrillero hijo de tu madre.

Continuemos. En casa, sin ir más lejos, uno prepara la ensalada en un bol amplio, porque de lo contrario, cuando uno mezcla los ingredientes, éstos pueden volcarse. En los restaurants, en cambio, te traen la ensalada en un recipiente en el que la misma apenas cabe, lo cual hace absolutamente imposible el mezclado sin terminar penosamente juntando rodajas de rabanitos y átomos de zanahoria de abajo de la mesa. A veces, además, se nos presentan las lechugas y tomates prácticamente enteros, así trabajamos un poco, no ‘cierto, qué tanto ocio después de todo.

Bueno, hasta acá llegamos por hoy. De los platos siempre escasos, de las sillas incómodas, de la música funcional que siempre es siniestra y del ruido insoportable que generan las decenas de personas que colman los restaurants vociferando todas al mismo tiempo hablaremos otro día, en otra entrega de Consejitos Para Pasarla Mal. ¡Hasta la próxima, amigos!

29 comentarios:

  1. Ni se te ocurra pedir pollo, lo
    ví no me lo contaron, en un re-
    cipiente había unos plumiferos
    pelados en lavandina a un costa-
    do en el piso de la cocina, le
    pregunté a mi amigo que trabaja-
    ba allí si era para tirar y me
    contesto uno de los dueños que
    allí estaba, "mijito sábes que
    mayonesa de ave voy a preparar
    de re-chupete", no fué en un
    bodegon fué en la calle Ctes.,
    como verás no es necesario el
    cuchillo con tenedor también
    podes disfrutar de un festín
    de alimento en mal estado, pero
    siempre hay un pero, si lo po-
    nés en lavandina y lo condimen-
    tás queda de re-chupete mijito
    y olé!!!

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  2. Ay, me haces reir, tontito.

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  3. ¿Qué me dice de esos restoranes modernosos en donde el baño es unisex? Cuando era joven e ingénuo fui a uno ahí por Palermo Jolivud y eran como letrinas que tenían los labatorios en la puerta. Parecía una cosa medio sagrada: gente que se lavaba las manos para vaya a saber qué ceremonia extraña. Y lo hacían mientras los otros muchos misturados, mujeres y hombres, se miraban ahí en la puerta aguardando lo inevitable con la pregunta pintada en la frente "¿Pipí o Popó?"

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  4. Quilmeño21/5/10 10:24

    Un detalle a tomar en cuenta para futuros post es la iluminacion.Dicen que es para dar un toque intimo,pero sospecho que es para esconder vaya a saber que porquerias le sirven.
    Otro es el nombre de los platos,lonja de carne empanada con mesclun (?) de verdes como sinonimo de milanesa con ensalada es de lo mejor.
    Buen provecho

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  5. Lo de "mesclum" es para darle un toque solemne al revoltijo de hojas de lechuga y otras hojas. Se viene ahora, como el último grito de la gastronomía: "milanesae et fritae" Pollus cum papa al hornis", "lomum ternerorum" y así.

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  6. Doy fe con los engendros que se sirven, fui moza y he visto cualquier desafío bromatológico, y en lugares de "gente como uno". Ni hablar del día post desinfección: las cucas andan como locas y tenés que correrlas del plato que se va a servir. Sin embargo, debo decir que cuando viajo para allá (soy de Rosario) he encontrado bodegones de esos que te vas sonriendo. Esquivo sistemáticamente cualquier lugar donde intuyo que toda la porción entra en una cuchara. Típico, además, que la comida tenga menos onda que flequillo de japonés, y encima tengamos que hacernos los elegantes escrutando por dónde cuernos se empieza a comer el coso ése que nos sirvieron. Saludos, Angeles.

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  7. Con posts como este vamos a llegar a la conclusión de que además de ateo y marxista, Ud es antisocial (si es que las tres cosas no son sinónimos)

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  8. Y ni hablar si al dueño del localcete se le ocurrió "amenizar" la velada poniéndote un show que, encima de que te tortura haciendote ahogar con el cucharrasco en el apuro por terminar e irse, además te lo cobran... ¡derecho a show!
    Es como los "toques" México: unos tipetes que van por calle con unos generadorcitos eléctricos, y a los cuales se les PAGA para que te den descargas.

    PD: para mí, "pichicata" es cualquier medicamento.

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  9. Quilmeño21/5/10 11:14

    Silvana,asi que Mariano Grondona esta por poner un restaurant o la Iglesia,como el negocio viene en baja,esta por iniciar emprendimientos gastronomicos? Tienen locales en lugares estrategicos,asi que mal no les iria.
    Una pregunta,la tulipa donde te sirven los postres,se morfa o no?

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  10. MARIACHIS. Say no more.

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  11. Si es de vidrio, loza, metal o plástico, no se lo recomiendo, don Quilmes.

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  12. doguinerpe21/5/10 11:51

    Totalmente identificado con el post Geral...grande lo suyo y todo cierto. Agreguele una puta tendencia actual que va contra nuestras mas ancestrales tradiciones: nos quieren hacer dejar de comer pan: ahora resulta que hay que pedirlo aparte...pero la puta digo.

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  13. Te digo, yo espontáneamente logro pasarla como el orto, se nota que tengo un talento natural o vaya a saber uno qué, pero un consejo nunca se rechaza, así que gracias.

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  14. De nada, que la pases pésimo.

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  15. No se ha hecho mención a lo más importante de estos lugares: Antes de irte, tenés que pagar.

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  16. te faltó poner que el menú siempre es el mismo en todos lados -pizza, pasta, carnes y costillitas de cerdo a la riojana como especialidad-, y cuando no es así es porque entraste a un lugar que te venden sushi hecho con casancrem y atún Lina desmenuzado al natural. Y encima te rompieron el orto con el precio.

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  17. Y sí, me faltó poner mucho, pero es para dejarle tema al comentariazgo. Y para escribir menos, desde luego.

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  18. ¿Se usa la palabra "mesclum" en Argentina?

    ¡Aguante la lengua de òc!

    Una solución para las ensaladas servidas en recipiente chico es traer la vinagreta en un recipiente aparte. De paso, se evita que la lechuga se machuque toda por efecto de la sal (ósmosis ensaladil) y la necesidad de revolver. Es lo que hacen los franceses habitualmente (me costeé hasta allí). De hecho, lo sigo haciendo, aún salido de Occitania.

    Efectivamente, en los restaurantes donde el cliente no pide pasta, sino carne u otro amimlento que necesite ser cortado, deberían proveer al cliente con un cochillo Tramontina. Como es brasilero, dará lugar a más de uno para elogiar lo bien que está la indústria brasileira y lo mal que se hacen las cosas "acá".
    En Francia (sigo) suelen traer un cuchillo complementario, que sirve para cortar, como don Geral bien describe.

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  19. En Palermo te sirven dos boludeces en un plato cuadrado y gigante, que por el costado tiene dos hojas de lechuga sin cortar, como si fueran de gomero. A eso lo chorrean en cuadriculado con una salsa espesa y aceitosa que es como un chimichurri en gelatina sin sabor. Te lo comés de dos bocados, dejás la lechuga en el plato porque no sabés cómo catzo entrarle, garpás los ciento veinte por pera y te vas a casa a examinar la heladera. Con suerte te quedan dos pattys, que tirás en la plancha y te vas a dormir sin hambre.
    Yo no como sushi, como mondongo, y no es un aserto culinario, es ideológico y filosófico. Tomá pa´vos.
    Por suerte todavía existen las "Farolas", que hay varias, donde pedís una milanga con papas fritas y comen los dos y sobra. Pedís ravioles y te traen una fuente que es la madre de todas las fuentes de ravioles. Salir a cenar estaba bueno hasta que llegaron estos estafadores hollywoodenses...

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  20. Te olvidaste de los celulares, claro que ahí la culpa no esdel restaurante...

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  21. Odio las propinas. ¡Cuando como en casa nadie me da plata por llevarme a mi misma mi plato!
    Que injusticia...

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  22. Yo les doy la solución, me duele verlos así: Coman en la placita pizza de Uggis y compren la cocacola en el kiosko, de ahí se me van a Sedon en San Telmo y, con la guita que se ahorraron, se me toman un rico trago, un Margarita (nunca Stolbizer!) por ejemplo. De nada.

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  23. Che, pasó medio como desapercibido, pero un anónimo escribió "menos onda que flequillo de japonés". Esa frase tiene que figurar en el top ten que se estaba armando. Impresionante (no la entiendo pero me hace cagar de risa).

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  24. (Bresler: menos onda (= rulo) porque el pelo del japonés es lacio.)

    Fabián, aguante la Farola! yo nací cerca de una y cuando me mudo, calculo que me quede una dentro de las 5 cuadras a la redonda del nuevo hogar! En casa le decíamos "La Grasola", pero con cariño.

    En algunas parrillas de Palermo sensible ahora te ponen un cuchillo que más que tramontina parece una invitación a la masacre de lo grande que es. Intimida!

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  25. es molesto sobremanera que los demás comensales te miren insistentemente los travestis de compañia, y que pidan convidada alguna linea de las tantas que uno peina después del cafecito.
    por eso dejé las drogas y soy un hombre de familia,
    para ir a "Kansas" y poder comer tranquilo.

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  26. soy demasiado maniática como para pasarlo bien comiendo afuera
    buen provecho!

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  27. che
    yo pagaría por ser el mozo que le prepare la mesa y le sirva la cena a Macri en Balcarce 50

    y doble, que digo, séxtuple o más múltiple, pagaría para ser quien le sirviera la cena a Cobos, lástima que le quedó para otra salida
    jejeje

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  28. Ah, pero usted porque no se impone!!!
    vamos caramba, yo EXIGO tramontina hasta en el restaurant más minimalista. Salvo que el que tengan corte, vá tramontina.
    A mi me devasta el segmento "Pedir":
    ¿Me traerías pan que se acabó?
    ¿Me traerías cenicero?
    ¿Me traerías salero?
    ¿Me traerías una copa limpia?
    ¿Me traerías la comida, que hace media hora que espero una ensalada de zanahoria?
    digo, si tengo que pedir todo, ¿por qué habría de dejar propina, eh?
    La ensalada en bowl pequeño es un pacto secreto anque mafioso que hay entre gastronómicos y tintoreros. Condimentar y mezclar en bowl pequeño hace que salpique, por ende, que te manches, y como en casa no la podés sacar ni con Trenet Oxi, vá a parar indefectiblemente a la tintorería.
    El ruido, bien decís, hace desear el cono del silencio de Maxwell Smart.
    Ni que hablar el que grita con el nextel, "prip, prip, el sonido más molesto del mundo", otra que el sonido del éxito.
    Es imprescindible e impresentable la carta con caracteres 6, que uno ya a estas alturas con la presbicia no puede leer, y se vé obligado a pelar los anteojos, y los precios puestos con lápiz, que me resultan de octava y dan lugar a la devolución de favores.
    A mi me dan ganas de llevar goma de borrar y lápiz, corregir los precios y donde dice "54" poner "24". Luego, guardar la carta bajo el traste, y cuando llegue la cuenta, pelar la carta y decir "Eh, eh!!! como 220 mangos si en la carta hay otros precios!!!"
    ¿No sería una especie de resistencia que pudiera terminar en que pongan los precios con tinta, y no los cambien según el día?

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