Convenciones para el comportamiento social, como lo sabe cualquiera, hay muchas: está mal visto, por ejemplo, salir desnudo a la calle; no debe uno, habiendo sido invitado a comer, manotear así como así el último cacho de pizza que queda en el plato; no es de buen tono orinar ni defecar en público; no queda bien decirle a un petiso al que acabamos de conocer "uh, qué petiso que sos". Y todo así. Sin embargo, no existe convención alguna acerca de lo del título, que para muchas personas, entre las que me incluyo, constituye un flagelo peor que la inflación, la violencia en las escuelas primarias y el programa de Sofovich, aunque no exactamente en ese orden.
De ese modo, esta sociedad enferma, que regula tantas nimiedades (el último cacho de pizza, 'jate joder, cometeló, ¿qué te creés, que me llamo un cacho de pizza?), admite perfectamente, en cambio, que cualquiera de los semi o infraconocidos que uno se cruza a diario nos aborde y nos dé la lata impunemente con que "hoy sí que hace frío, no como ayer, que estaba como más templadito..." y así, si se lo permitiéramos, durante horas.
Por suerte para nuestra salud psicofísica, no se lo permitimos: a la altura de "no sé si soy yo o hace frío", salimos rajando. Pero claro, quedamos como unos maleducados. O sea: el otro nos flagela, y los malos de la película somos nosotros. Vos decime.
Otra cosa sería si hubiese una convención al respecto, pongamos por caso: no permitirse más de dos frases seguidas sobre el tema. A la tercera obviedad sobre el estado del tiempo sería perfectamente válido ofenderse, y así tendríamos conversaciones del siguiente tipo:
- ¿Vio como refrescó, Don Gerald?
- Msé...
- ¡Pero bueno, estamos en invierno! ¡Tiene que hacer frío! ¿No'cierto?
- Ajá...
- Igual, inviernos eran los de antes, ni va a comparar!
- ¡¡¡Pará, la conch'e tu tía!!!
- Uy, cierto, me pasé, disculpe, Don Gerald, que tenga un buen día.
- Adiós, Héctor, que tenga un buen día Ud. también.
(Post originalmente publicado allá, hace más de un año, y traído aquí en virtud del Plan Quinquenal de Repostería Fina, que continúa con éxito).























